En el marco de la conmemoración del centenario del fallecimiento de Antonio Gaudí (murió el 10 de junio de 1926) nuestra atención cultural se vuelve hacia la Villa Quijano, conocida popularmente como "El Capricho" en la localidad cántabra de Comillas, este emblemático palacete destaca por ser una de las escasísimas obras que el genial arquitecto modernista proyectó fuera de Cataluña, compartiendo ese raro privilegio solo con la Casa Botines en León y el Palacio Episcopal de Astorga. El edificio fue proyectado entre 1883 y 1885 por encargo de Máximo Díaz de Quijano, un indiano ( término con el que se denominaba a quienes emigraban a América y regresaban tras hacer fortuna), que deseaba una residencia de verano en su localidad natal. Desde el punto de vista arquitectónico, "El Capricho" es una muestra sobresaliente de la etapa de influencia oriental de Gaudí como son por ejemplo el Alminar de inspiración persa, o el revestimiento de azulejos decorados con girasoles de la fachada que crea ese efecto cromático que rompió con la arquitectura tradicional de la época.

















































