El antiguo Seminario Mayor de Comillas ha completado su metamorfosis al consolidarse como uno de los centros universitarios privados más importantes para la enseñanza internacional del Español dejando atrás décadas de abandono. El histórico edificio, que domina el paisaje de la localidad cántabra de Comillas ha reabierto sus puertas tras una profunda rehabilitación arquitectónica recuperando las instalaciones su actividad y convertidas en un motor cultural y académico para la región. El origen se remonta a 1881, cuando el primer marques de Comillas, Antonio López y López proyectó su construcción. Aunque inicialmente planteaba un colegio benéfico para los niños sin recursos de la localidad. Los jesuitas lo convencieron para fundar un Seminario Pontificio destinado a la evangelización de América. La obra fue financiada con la fortuna que el magnate amasó tras emigrar a Cuba a los 14 años, donde prospero en diversos negocios que incluyeron el trafico de esclavos, regresando a la edad de 38 años como uno de los hombres más ricos de España y como la mayoría de indianos invierte parte de esa riqueza en su localidad natal. Diseñado inicialmente por el arquitecto Joan Martorell en estilo neogótico-mudéjar, el edificio adquirió su fisonomía definitiva a partir de 1889 bajo la dirección del célebre arquitecto Lluís Doménech i Montaner. El maestro catalán potencio la estética modernista en el Seminario Mayor logrando una joya arquitectónica donde se conjugan todas las artes decorativas de la época. Tras el traslado de la actividad universitaria a mediados del siglo XX, el inmueble sufrió varias décadas de desuso hasta su actual renacimiento.
martes, 16 de junio de 2026
lunes, 8 de junio de 2026
SANTA MARÍA DE RIOSECO
En el corazón del Valle de Manzanedo, cobijado por las tierras burgalesas de Las Merindades, descansa el monasterio de Santa María de Rioseco, construido en el siglo XIII, este edificio fue el hogar de la Orden del Císter hasta que los convulsos vientos del siglo XIX y la Desamortización de Mendizábal forzaron su venta. A partir de ese instante, el monasterio cayó en un pozo de desidia, olvido y expolio que amenazó con borrarlo para siempre, alcanzando su punto más critico en 2008 al ser incluido en la Lista Roja de patrimonio en peligro, sin embargo, la historia de Rioseco no estaba destinada a terminar en escombros. Gracias a la admirable labor vecinal del colectivo Salvemos Rioseco, el monumento revivió piedra a piedra. Su esfuerzo se vio coronado en 2018 con la exclusión de la Lista Roja y apenas un año más tarde, con su nombramiento oficial como Bien de Interés Cultural ( BIC) en la categoría de monumento, salvaguardando así su legado para futuras generaciones.
















